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2012/05/23

No a la incineración. No a la imposición


A raíz de la noticia de que el Gobierno de Navarra, en declaraciones de su vicepresidente Roberto Jimenez, está dispuesto a tramitar  como prioritario un proyecto sectorial de incidencia supramunicipal (PSIS) con el objetivo de permitir a Cementos Portland Valderrivas poder comenzar a utilizar residuos como combustible alternativo en su  planta cementera de Olazagutia, convirtiéndola de facto en la nueva incineradora de Navarra, desde la plataforma Sakana Bizirik los/as vecinos de Olazagutia que conocemos y padecemos todo el largo y penoso proceso que la implantación/imposición de esta actividad acarrea desde el año 2005 queremos hacer una reflexión sobre la actitud que tanto la multinacional FCC como el Gobierno de Navarra muestra hacia nuestras personas.

No entendemos como el señor Jimenez puede manifestar que  la valorización de residuos en esta planta tiene en su opinión "un buen encaje en las líneas maestras del PIGRN” cuando ese plan  rechaza la opción del tratamiento de los residuos en cementeras, porque la alternativa propuesta de valorización energética pasa por una planta específica para ello y se desecha la zona de Sakana como posible ubicación de la Planta de Valorización Energética  porque no cumple con unos criterios de ubicación  que garanticen la seguridad de la realización de esta actividad.
No entendemos cómo el Sr Jiménez, que ha descartado la construcción de la Planta de Valorización Energética prevista en el PIGRIN para barajar otras opciones menos contaminantes y con menor rechazo social puede apostar por la misma actividad, la valorización energética, pero en Sakana y en los hornos de la cementera de la multinacionel FCC.

Quizás el señor Jiménez pensaba en la imposición del PSIS solamente para Sakana para terminar con la oposición social, cuando también podía plantear impulsar desde la propia administración un Proyecto Sectorial de Incidencia Supramunicipal para construir esa Planta de Valorización Energética para una gestión pública de los residuos, que señala el PIGRN como más adecuada.

Hay que reconocer que desde el 2005 ,se ha ido cumpliendo la hoja de ruta que la empresa se había marcado. Y para ello no ha escatimado esfuerzos, aunque todos ellos bajo el común denominador de las mentiras, las falsedades, los engaños y el juego sucio.

Todos/as recordamos las declaraciones públicas de los representantes de la empresa manifestando que no impondrían ningún proyecto en contra de la voluntad de los/as vecinos/ de Olazagutia y las manifestaciones en el mismo sentido ante los representantes políticos y sindicales de la comarca.

Hemos visto como han intentado por todos los medios incidir en la toma de decisiones del ayuntamiento .

Han impulsado a través de su sindicato satélite UGT la confección de candidaturas municipales con el objeto de hacerse con la gestión del ayuntamiento en aras a obtener el apoyo que los/vecinos/as les han venido negando repetidamente.

Han llamado a sus trabajadores a ser beligerantes contra los opositores a esa actividad lo que ha conllevado que sectores del entorno de la dirección de la fábrica de cementos de Olazti se dediquen a coaccionar y a amenazar empezando con el robo de  hojas de firmas en las que se expresaba la voluntad contraria de los firmantes a la realización de esa actividad, arrancando carteles  y finalmente recurriendo a las amenazas directas y al  llamamiento a la violencia contra otros, dañando premeditadamente la convivencia vecinal.

Han amenazado y coaccionado sin escrúpulo a los trabajadores con la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de la empresa valiéndose del apoyo que les brindan lo sindicatos UGT, CCOO y de la actual coyuntura socioeconómica.

Se han intentado “lavar la cara” ante toda la comarca utilizando publicidad y marketing verde falso y engañoso (prensa, buzoneo de folletos, página web, …)

Y por último, después de obtener el permiso por parte del GN para utilizar biomasa como combustible alternativo, antesala de lo que después vendría, solicitaron permiso para utilizar otro tipo de residuos (neumáticos, fracción resto, lodos, plásticos, ...)

Pero todo ello no ha sido suficiente y la respuesta popular ha sido siempre contundente; la gran mayoría de los ayuntamientos de Sakana así como la Mancomunidad de Sakana  y muchos municipios de la Llanada Alavesa, de Tierra Estella y Goierri se han posicionado en contra de esa actividad. Se han recogido miles de firmas de particulares así como de asociaciones  turísticas, sindicatos..., se han llevado a cabo dos manifestaciones multitudinarias, mociones, manifiestos, charlas informativas, documentales …

Y ahora les ha llegado el momento de quemar su último cartucho; cuentan con todo el apoyo o mejor dicho tienen a su servicio a todo el Gobierno de Navarra, para así mediante un proyecto de incidencia supramunicipal poder saltar por encima de los ayuntamientos y cumplir con su objetivo de imponer la incineración en la cementera de Olazti. ¿Cómo es posible que un proyecto de incidencia supramunicipal sea promovido por una empresa privada, una multinacional en este caso, para la gestión privada de residuos?
Esto viene a confirmar lo que en tantas ocasiones hemos denunciado: la planta cementera de Olazagutia se convertirá “de facto” en la incineradora de Navarra

Está claro que aquí quien verdaderamente ostenta el poder es la multinacional FCC que marca en cada momento los pasos a dar, mientras nuestros políticos obedecen fielmente y se ríen de los/as ciudadanos. No necesitamos esa clase de políticos, que en lugar de defender los intereses de los ciudadanos y administrar correctamente su dinero, se dedican a  cumplir las órdenes de las multinacionales, a permitir que estas se enriquezcan ilícitamente a cuenta de nuestro dinero y quien sabe si de paso también se llenan los bolsillos. Cada día somos más quienes manifestamos nuestro hastío por la actitud déspota que políticos como la señora Barcina, el señor Jimenez o la señora Goikoetxea muestran hacia nosotros/as, arrogándose el papel de defensores del empleo y del bienestar, tratándonos como ignorantes y relegándonos a meras comparsas de esta democracia de pacotilla.
¿Cómo puede el señor Jimenez hablar de “objetivos coincidentes” con CPV si ha quedado acreditado que esta empresa robó más de 100 millones del erario público mediante prácticas ilegales, motivo por el cual la CNC le ha impuesto una sanción de 6 millones de euros? Si fuese un político honrado debería velar por el dinero de todos los navarros y tomar las medidas oportunas para  recuperarlo inmediatamente, y no apoyar a los que realizan prácticas mafiosas.
¿Cómo pueden el GN, CPV y los sindicatos hablar de preservar los puestos de trabajo cuando las prácticas ilegales cometidas por CPV han supuesto el cierre de empresas del sector y la pérdida de más de 200 puestos de trabajo?
¿Cómo pueden estos políticos que viven lejos de la cementera obviar los graves riesgos para la salud de la población y el medio ambiente que conlleva una actividad de este tipo? ¿Acaso a los que vivimos a escasos metros de la misma no nos queda más remedio que aguantarnos y envenenarnos democráticamente?
Volvemos a reiterar que la valorización energética mediante la combustión de residuos es muy perjudicial para nuestra salud y la de las futuras generaciones. Según el Convenio Internacional sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes de Estocolmo, las cementeras que incineran residuos tóxicos se sitúan entre las cuatro principales fuentes de emisión de dioxinas y furanos.  Así mismo, según la EPA (Agencia de Protección Ambiental), las cementeras que incineran residuos tóxicos son la segunda fuente de emisión de mercurio a la atmósfera y así mismo son una fuente muy importante de otros metales pesados, tales como cromo, cadmio, plomo, manganeso, talio etc..., así como una fuente de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas que además constituyen muchas veces el vehículo de transporte de metales pesados y dioxinas. Recordemos que las dioxinas y furanos son de los compuestos más tóxicos que existen, de carácter bioacumulativo, causantes de graves enfermedades entre ellas el cáncer (como lo reconoce la Organización Mundial de la Salud  –OMS-)  y diversas alteraciones del sistema endocrino e inmunitario y alteraciones fetales. Así mismo, estudios muy recientes se han ocupado de la repercusión negativa de los metales pesados en la situación del ecosistema y la salud del ser humano.  La exposición a estos elementos está relacionada con problemas de salud como retrasos en el desarrollo, varios tipos de cáncer, daños en el riñón, e, incluso, con casos de muerte.
Y por ello no la quieren en ningún lugar, ni siquiera los hipócritas de UPN y PSN en otros lugares de Navarra como Tafalla o Tudela. Ejemplo de ello es que el Consorcio de la Zona Media del que forman parte 36 ayuntamientos (muchos de ellos gobernados por UPN y PSN), se opuso al proyecto de valorización energética y apostó por una política de gestión de residuos conducente al vertido cero, por considerar las implicaciones negativas que puede acarrear dicha actividad en el desarrollo sostenible de la comarca.
La puesta en marcha de este proyecto es contraria al espíritu y la letra de las convenciones internacionales, las directivas europeas y la legislación estatal, ya que según éstas,  en primer lugar deben establecerse políticas de prevención, implantando procesos productivos que no generen o minimicen la formación de residuos.  En segundo y tercer lugar debe plantearse una gestión de esos residuos que garantice su reutilización y reciclaje, y en último lugar, puede emplearse la valorización energética, es decir la incineración, como último método de gestión y en ese caso debería efectuase en plantas de tratamiento especificas, con las máximas garantías posibles y nunca en hornos de cemento que solo han sido diseñados de forma especifica para producir cemento pero que desde luego no son las instalaciones mas adecuadas para gestionar residuos. Además la implantación de un proyecto de este tipo impedirá a largo plazo la puesta en marcha de otras políticas de gestión de residuos más respetuosas con el medio ambiente y la salud de las personas.
No creemos que la  puesta en marcha de este proyecto tenga su justificación, tal y como afirma la empresa, en que es fundamental para garantizar la competitividad y el futuro de la misma. Basta con mirar los casos de Lemona en Bizkaia o Vallcarca en Tarragona, donde llevan tiempo con esta práctica y las plantas cementeras y sus trabajadores atraviesan una delicada situación laboral. Esto deja claro que los puestos de trabajo están ligados a la producción de cemento, que ha descendido considerablemente como consecuencia de la crisis del ladrillo, y no a la incineración de residuos. El verdadero negocio se basa en que la multinacional FCC cerrará el ciclo de los residuos que ella misma se encarga de recoger a ayuntamientos y mancomunidades que pagarán por ello, recibirá sustanciosas subvenciones públicas por crear energía a partir de la valorización de residuos ya que está legislativamente considerada como renovable y también podrá sacar una buena tajada en el mercado del dióxido de carbono vendiendo más toneladas que las que le sobren de las asignaciones gratuitas.  Esto nos da pie a pensar que el único objetivo que se plantea la multinacional es el de aumentar su negocio sin para nada tener en cuenta ni el interés general de la comarca ni el de sus trabajadores.

Los/as que aquí vivimos queremos contar con una comarca también competitiva, saludable, donde quien así lo desee pueda organizar y desarrollar su vida y la de su familia, en la que no existan elementos que puedan poner en grave peligro la salud de sus habitantes ni la preservación del medio ambiente y sus recursos naturales, respetuosa con la naturaleza. Tenemos derecho a que se tenga en consideración lo que sus habitantes e instituciones opinan, deciden y acuerdan, sin que desde Pamplona unos políticos sumisos ante los poderosos y arrogantes ante sus ciudadanos, impongan por la fuerza institucional un proyecto que por activa y por pasiva llevamos años rechazando. Estos/as politicos/as que por tan demócratas se tienen, deberían tener en cuenta al menos un par de criterios democráticos básicos de los que carecen o habitualmente olvidan: respeto a la voluntad de los/as ciudadanos/as a los que representan e igualdad de trato hacia todos/as los/as navarros/as. 
Ni la multinacional FCC ni sus políticos obedientes harán que desistamos en nuestra tarea de impedir que la cementera de Olazagutia se convierta en la incineradora de Navarra. Lucharemos con uñas y dientes para preservar nuestra tierra, nuestra salud y la de nuestros/as hijos/as frente a la avaricia de quienes sólo piensan en su bolsillo.

3Mugak Batera

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